MARCELO YAGUNA UNA HISTORIA DE FRACASOS QUE DESPIERTA EL POTENCIAL DE LAS PERSONAS

“Nunca dejes que alguien más te diga que no puedes hacer algo.

Este hombre cree en eso“.

Chris Gardner, Autor de “En busca de la felicidad”

 

Resistir, luchar, seguir, confiar en sí mismo y nunca darse por vencido, sin duda la clave del éxito… insistir y persistir, así sin más. Bajo esa premisa se cobijan las más grandes historias de triunfo y superación, historias que sorprenden al mundo, que mueven emociones e inspiran multitudes.

 

Hoy te presentamos una de ellas, una historia cargada de dificultades, cuya fortaleza, valor y hambre de triunfo, fueron más grandes que cualquier adversidad, dando frutos inimaginables y un sinfín de satisfacciones. El protagonista: Marcelo Yaguna, un hombre que logró darle a su vida un giro de 180 grados, convirtiéndose hoy por hoy, en un empresario admirable y célebre orador motivacional que recorre el mundo contando su experiencia y transmitiendo de viva voz, cómo es posible salir de toda desgracia y alcanzar el éxito.

 

Te invitamos a conocer un poco más de este extraordinario ser humano; descubramos juntos quién es, de dónde viene, qué hace, en quién se convirtió, de qué manera contribuye a la sociedad y cómo ha logrado ganarse la admiración, cariño y respeto de cientos de personas en Latinoamérica.

 

Dueño y socio de varias empresas exitosas, nadie imaginaría la difícil vida que pasó durante su infancia y adolescencia en Buenos Aires, Argentina.

 

Marcelo, nació sietemesino un 29 de diciembre de 1969, en Montevideo, Uruguay; en ese entonces sus padres: Mabel Silva y Manolo Yaguna, se encontraban ahí de vacaciones sin imaginarse que ese sería el sitio donde Marcelo vería la luz por primera vez. Ya con el recién nacido en brazos, regresaron a su lugar de residencia: el Barrio de “La Boca” en Buenos Aires.

 

Si bien, “La Boca” es uno de los barrios más visitados por los turistas extranjeros, es también uno de los barrios más pobres e incluso inseguros de la capital argentina. Fue ahí, en un conventillo[1], donde Marcelo se crió, siendo el ambiente y la falta de atención de sus padres, lo que lo llevó a pasar una niñez y adolescencia sumergido en la soledad, la drogadicción y la delincuencia.

 

“De esa abismal soledad en casa fueron perneando varios miedos acumulados. Vivía temeroso de muchas cosas, como todos a esa edad, supongo yo, deseando y tratando de pertenecer a algo más importante”

 

Su madre, lavaba pisos y hacía el aseo de una escuela de monjas de la Ciudad; su padre, zapatero de oficio, se perdió gran parte de su niñez al abandonarlo y decidir tener otra familia. No obstante, de él sacó el espíritu emprendedor, pues según Marcelo, su padre llegó a tener hasta 5 zapaterías e intentó prosperar en otros negocios de diferentes giros, como una carnicería y una verdulería, dónde él también participó.

 

“De mi infancia rescato aquél niño férreo, que fue lo que me mantuvo con vida… En mi corazón quedaron los vacíos, las dudas de la familia y las notables ausencias. A pesar de la pésima experiencia que viví de niño, por fuera yo seguí siendo el de siempre, bravucón con los que podía, vivaracho y dicharachero”

 

Marcelo probó marihuana a los 13 años, comenzó a delinquir desde los 14, y para los 17 años ya había visitado la cárcel en diversas ocasiones, pero qué fue lo que lo impulsó a transformar su vida…

 

Según cuenta, el nacimiento de Melina, si primera hija fue uno de los botones que detonó el cambio, a partir de entonces dejó la delincuencia, no obstante aún lidiaba con el alcoholismo y la drogadicción.

 

“No tenía mucho que meditar, dentro de mi cabeza todo el poder lo tenía el vicio, no negociaba nada con los demás demonios, primero él, después el resto, así de contundente era mi dependencia”

 

El siguiente gran detonador fue su madre, quien a pesar de todo, seguía con él, apoyándolo e impulsándolo a seguir adelante. Marcelo recuerda que fue durante una visita de su mamá a la cárcel, y sabiendo que su segundo hijo estaba por nacer lejos de él, cuando hizo la gran promesa de sacar a su madre de la pobreza y de nunca darse por vencido.

 

“Son diferentes las circunstancias que impulsan al ser humano a superarse y lograr sus metas, pero cualquiera que sea el motivo y sin importar qué pueda llegar a pasar, hay que luchar por lo que se quiere”.

 

Fue así, como el destino y sus ganas de triunfar lo llevaron a México en busca de nuevas oportunidades, sin saber que éste sería el país que se volvería su verdadero hogar, el sitio donde lograría dejar todo atrás para convertirse en un empresario exitoso.

 

“Con cuidado empecé a empacar todo, mis ilusiones junto a los calzoncillos, los zapatos viejos los acomodé junto con las grandes esperanzas, deseos de éxito junto al rastrillo… deseaba llegar a México y poner lo mejor de mí, para lograr triunfar”

 

Pero antes de que la gloria llegara, Marcelo, ya en tierra azteca pasó por un sinfín de desventuras, una de las más grandes, haber vivido en las calles por varios meses, durmiendo en los parques o debajo de los puentes y pidiendo limosna para sobrevivir. Sin embargo, estaba hecho para algo más grande, algo que ni él imaginó.

 

Sinónimo de esfuerzo, lucha y determinación; Marcelo dejó las calles y se refugió en un anexo, donde se liberó por completo del alcoholismo y la drogadicción.

 

En su camino hacia el éxito, vendió pantalones en los tianguis, trabajó en una discoteca, vendió monederos y copetes para taxi, refrescos en una esquina, tuvo una verdulería, arreglaba y vendía camionetas que traía desde EU; en su ir y venir, fue deportado a Uruguay, como pudo logró llegar a Argentina, para de nuevo volver a México.

 

“El carácter de una persona se forja tanto con las buenas experiencias como con las malas, es lo que te da temple, como el mismo acero lo necesita, pasar las peores pruebas de fuego y golpes de martillo para tener la resistencia y el punto exacto para cumplir adecuadamente todas sus tareas”

 

La suerte le volvió a sonreír cuando por azares del destino comenzó a vender de manera profesional en una agencia automotriz, ahí cosechó grandes logros y fue también ahí donde conoció a la persona que le enseñaría a ser bróker, actividad que le diera grandes recompensas económicas y que lo motivara a crear su propia empresa: “Soluciones Financieras”.

 

“Es más bien quitarse el miedo al emprender un negocio, quitarse el miedo a descubrir tu propia luz, hay arriesgarse con la seguridad de ganar, con la certeza de hacer lo que dicta tu corazón. No importan las circunstancias, conocimientos o habilidades, cuando tienes claro lo que quieres, tarde o temprano el universo te lo da”.

 

A lo largo de su vida, se casó y divorcio, pues como cuenta, no contaba con la estabilidad emocional para hacer frente a una relación; su pasado, sus creencias limitantes y el ambiente en el que se desenvolvieron sus primeros matrimonios no fueron los propicios para llevar una vida plena y feliz. Hoy, con 25 años sin alcohol y sin drogas, disfruta de sus hijos, y un matrimonio sólido y estable.

 

“Lo primero que hice ya teniendo los conocimientos y creencias adecuadas fue generar en mi mente la “aceptación” debí valorar lo que soy actualmente y fusionarlo con la experiencia de lo que fui en el pasado, para entonces ir modificando así mi futuro, es uno de los principios fundamentales de la vida, ese proceso es paulatino y punzante”

 

Inversionista y desarrollador de talentos, a sus múltiples actividades se suma el desempeñarse como Life Coach y Business Coach, contando con certificaciones otorgadas por las mejores instituciones nacionales e internacionales.

 

Caracterizado por su visión y liderazgo ha sido reconocido y multipremiado; es fundador y creador del Sistema Congruciencia, “la ciencia del verdadero éxito”; conoce y enseña Programación Neurolingüística; forma parte de la Confederación Internacional de Conferencistas, además de fungir como capacitador de las fuerzas de ventas de grandes corporaciones transnacionales y de varios sistemas de networking.

 

Sin duda, diseñar su propia trayectoria no ha sido tarea fácil, pero con disciplina, trabajo y constancia, se ha posicionado como un empresario notable, dejando ver su talento para los negocios y su gran desenvolvimiento en el mundo financiero e inmobiliario, sectores en los que ha participado desde hace varios años.

 

“Lo que sé es que todos nacemos con las mismas oportunidades para ser alguien en la vida, sí todos, la pobreza o la falta de estudios nunca fueron excusas para dejar de perseguir mi felicidad, la ausencia de mi padre durante más de once años tampoco me detuvo, el que mi madre haya sido una empleada doméstica por más de 20 años no me quitaba los sueños, por el contrario me impulsaba más a luchar, a creer en mí, la primera vez que caí preso le prometí a mi madre que la sacaría de trabajar en casas ajenas, no tenía experiencia ni estudios sin embargo me esforcé todos los días en lograrlo”

 

Conoció el mundo de las drogas y la delincuencia; sobrevivió, y hoy por hoy es un motivador que inspira compartiendo al mundo su historia, y enseña con orgullo su modelo de éxito, contagiando su energía e imprimiendo en los demás su fortaleza.

 

“En mi caso fue el dolor, el sufrimiento, la necesidad, todos esos eran motivos para querer un cabio, para transformar mi vida y pese a que mis conocimientos eran limitados y mi necesidad era mucha, siempre busqué generar oportunidades, siempre busqué aprender; estar con los mejores, si quería ser el mejor”.

 

Caracterizado por su espíritu filantrópico, dio vida a la Fundación Marcelo Yaguna,  una institución sin fines de lucro que tiene como principal objetivo llevar alimento a las personas que más lo necesitan, especialmente a aquéllas que viven en situación de calle.

 

Por otro lado, en Monterrey, Nuevo León, fue galardonado por la Asociación de Conferencistas Hispanos como el “Conferencista Revelación del Año 2016-2017”, distinción que busca reconocer el trabajo e impacto alcanzado por conferencistas debutantes. Todo ello en el marco del  “Speaker Summit”, el evento donde se exalta la labor de los conferencistas y se premia a las figuras hispanas más destacadas de este ámbito.

 

Con más de 100 ponencias en su haber, en su primer año como conferencista, Marcelo Yaguna, se hizo digno merecedor de este premio, pues además logró trabajar con más de una docena de grandes e importantes empresas y organizaciones, compartiendo escenario con más de 20 importantes conferencistas, viajando alrededor de la República y presentándose también en países como: Colombia, Perú y Costa Rica.

 

A principios de 2017 sacó a la venta su libro “Del Infierno al Cielo”, obra de carácter autobiográfico con tintes de novela, en la que narra su historia completa y sin censura. Una prueba fehaciente de que con perseverancia, voluntad y firme determinación es posible emerger de toda dificultad y alcanzar cualquier sueño. Hoy por hoy su libro se ha convertido en best seller y se encuentra disponible en las principales librerías del país.

 

Actualmente, continúa exitosamente en el mundo financiero robusteciendo su sector a través de su empresa Mega Brokers, además de seguir trabajando para  la publicación de varios libros más, y en el lanzamiento de una Escuela de PNL.

 

Acercarse a la gente adecuada ha sido una de sus claves, entre sus mentores personales y empresariales se encuentran: Tony Robbins; Chris Gardner; Brian Tracy; Richard Bandler; Robert Dilts y Alex Dey, por mencionar algunos. En lo que al coaching se refiere, la actualización y preparación constante es una de sus premisas, por lo que recientemente se certificó como “Fire Walking” con Charles Horton, quien fue instructor de Tony Robbins, siendo actualmente el único Coach Certificado en Fire Walking de América Latina.

 

Con mucho por hacer y metas por cumplir, Marcelo sigue avanzando con pasos firmes y objetivos claros, sabiendo que todo llega a través de la constancia y el ponerle acción a la vida.

 

Rodeado de su familia, amigos y un sinfín se seguidores, hoy por hoy vive una vida plena, una vida con sentido cuyo propósito más grandes es seguir tocando la vida de miles de personas, transmitiéndoles las ganas de luchar por alcanzar sus sueños.

 

Su lema: ¡JAMÁS TE RINDAS!

 

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