LAS PALABRAS: LAS SEMILLAS QUE SIEMBRAS EN TU VIDA

Una gran cantidad de personas menosprecia el poder de sus palabras, cuando la realidad es que la vida que tienen es resultado de las palabras que se han dicho a sí mismos a lo largo de los años.

Las palabras son como semillas que sembramos en nuestras vidas; a través de nuestro lenguaje damos vida a lo que expresamos.

Tenemos que estar conscientes de que nuestra vida avanza en dirección a nuestras palabras; el tiempo materializa lo que decimos.

¿Has analizado alguna vez la manera en la que piensas y te expresas?, ¿Te has preguntado el impacto real que causa en  ti mismo todo lo que dices?

Sin duda, el lenguaje nunca es inocente, lleva consigo un potencial enorme para crear o destruir; alentar o desanimar; sanar o herir; en fin, las palabras son uno de los medios más poderosos que poseemos, y empleadas de manera adecuada pueden convertirse en una herramienta clave para alcanzar tus metas y conseguir todo aquello que deseas.

Incluso libros como la Biblia, dicen: «comeremos el fruto de nuestras palabras»… De tal manera, que todos nosotros sembramos semillas con nuestras palabras y tarde o temprano cosecharemos el fruto de lo que decimos.

Por ello, asegúrate de plantar el tipo correcto de semillas.

Si quieres naranjas no puedes plantar semillas de otra fruta, dicho de otro modo, no puedes hablar todo el tiempo de escases y esperar tener abundancia; si tu lenguajes es de pobreza, tendrás una vida pobre.

Cosechas la fruta de la semilla exacta que siembras. Aunque no lo creas, con nuestras palabras bendecimos o maldecimos nuestra vida, nuestro futuro. Así que deja de criticarte, de hablar de las cosas que no te gustan y enfócate en bendecir tu vida.

Concientiza el uso de tus palabras, ten una comunicación asertiva contigo mismo y haz tuyo un vocabulario de éxito. Recuerda que los pensamientos y las palabras se convierten en cosas, por ello atraigamos bienestar, abundancia, felicidad y plenitud, a través del uso adecuado del lenguaje.

Ahora bien, cuando el pensamiento, la palabra y la emoción se suman, el poder se potencializa para bien o para mal, por ejemplo: si piensas negativo, hablas de forma negativa y tu energía y ánimo siempre se mantiene abajo, tu vida no alcanzará grandes resultados, sino todo lo contrario. Pero si piensas en grande, hablas con energía y tu ánimo lo mantienes a tope, tu vida dará un vuelco y conseguirás todo aquello que te propongas.

No olvides que atraemos lo que pensamos y decimos, por eso es tan importante que analices la forma en la que te expresas  y  la manera en que fluyen tus ideas.

Haz tuyas frases de poder, repite todos los días:

«Soy fuerte, soy sano, soy líder, lo que toco prospera, soy fuente de abundancia, las bendiciones me siguen, llegan nuevas oportunidades, grandes cosas se manifiestan en mi vida»

Este tipo de declaraciones construyen tu realidad; no tengas miedo y proclama  salud, éxito, fortuna y plenitud.

Con tu lenguaje profetizas tu salud, tu felicidad y tu bienestar; sé ejemplo para tus hijos o para las personas que quieres y te rodean, empodera  tu lenguaje y potencializa tu vida.

Si pasas más tiempo quejándote que disfrutando lo que haces o si frecuentemente utilizas palabras negativas, inconscientemente te estás autosaboteando y  tú mismo estás generando experiencias negativas.

Elige vivir en función de pensamientos, palabras, acciones y emociones positivas; verás cómo tu enfoque en todos los aspectos de tu vida, cambiará radicalmente.

 

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