¡SUPERA LA TRISTEZA!

Miedo, alegría, coraje, frustración, felicidad, en fín; todos desbordamos un sinnúmero de emociones a lo largo de nuestras vidas, pero hay un sentimiento en especial que de no controlarlo y volverse recurrente, puede afectar seriamente nuestro desenvolvimiento diario, saboteando planes y  estancando metas, se trata de la tristeza; sí, ese sentimiento de dolor anímico que se produce tras vivir un suceso que consideramos “desfavorable” y que nos lleva al pesimismo, insatisfacción y al llanto.

Y no es que esté mal estar triste, porque tampoco se trata de reprimir esos sentimientos; se trata de tomar conciencia de lo que realmente provocó ese estado anímico, qué detonó la tristeza.

Anotemos, memoricemos y aprendamos que: “los sentimientos negativos no son resultado de las cosas que nos suceden, son resultado de la forma en que pensamos sobre aquello que nos sucede”, dos cosas totalmente diferentes. Por ello, a continuación te presentamos 5 prácticos consejos que te ayudarán a salir de la tristeza más fácilmente.

1- Convierte lo negativo en un positivo.

Ante cualquier situación pregúntate: ¿realmente es algo malo?, ¿qué significa esto para mí?…

En ocasiones estamos condicionados a creer que ciertas circunstancias son malas cuando en realidad puede ser algo muy bueno: una ruptura amorosa, más que un fracaso puede representar libertad y la posibilidad de conocer más personas, de dedicarse más tiempo a uno mismo. Perder un empleo puede ser la oportunidad para atreverse a hacer cosas nuevas o poner en marcha el negocio personal que siempre has querido.

La clave es cambiar el significado de lo que está pasando. Enfócate en qué provecho puedes sacar de esa situación, de qué te sirvió esa experiencia, qué aprendiste, de qué manera contribuye a tu crecimiento personal y madurez emocional.

Recuerda que tenemos el poder de controlar y mejorar nuestros pensamientos y emociones, y cuando podemos cambiar lo que sentimos cambiando lo que pensamos, nuestra vida y circunstancias también cambian.

2- Cuida aquello con lo que alimentas a tu cerebro.

Las personas cuando están tristes tienden a autoflajelarse escuchando música que los deprime aún más, acercándose a personas que poco contribuyen a su estado anímico (personas que se quejan de todo), o viendo películas que alimentan su dolor y sufrimiento.

Sé consciente y pregúntate ¿qué quieres sentir? y de acuerdo a eso elige qué escuchar, qué ver, con qué personas convivir.

Y es que hay que tener cuidado porque volverse adicto a las sustancias químicas que el cerebro produce por la tristeza es posible, lo cual puede provocar que inconscientemente busquemos circunstancias que nos lleven a ese estado anímico.

Sin duda, el mundo puede ser un lugar terrible o un lugar maravilloso, lleno de aprendizajes y emoción, según la manera de ver las cosas.

3- Ponte una meta.

A veces subestimamos el potencial de una meta. La realidad es que es increíble lo que una meta puede hacer por nuestro ánimo y por nuestro espíritu; en ocasiones la razón por la que estamos deprimidos es porque no vemos claro hacia delante, porque nos enfrascamos y no tenemos un lugar hacia donde avanzar.

Las metas nos ponen en movimiento, nos motivan a tomar acción, de tal manera que poco a poco nos olvidamos de aquella situación que nos deprimía, o simplemente esa situación dejará de ser relevante, porque comenzamos a enfocarnos en lo bueno que traerá el lograr ese objetivo.

4- Haz ejercicio.

Recuerda que nuestro cuerpo está diseñado para moverse, el movimiento produce endorfinas y eso nos hace sentir bien, por lo que los estilos de vida sedentarios impiden la obtención natural de químicos de la felicidad.

Así que sin importar tu edad, condición física, apariencia o tipo de cuerpo: haz ejercicio. Hazte consciente de qué tanto te mueves y regálale a tu cuerpo más actividad, eso no sólo te hará sentir bien, también traerá consigo importantes beneficios a tu salud.

5- Sé agradecido.

Cuando nos hacemos conscientes de la gran cantidad de cosas por las cuales podemos estar agradecidos, difícilmente nos deprimiremos.

Ten la costumbre de escribir o al menos enlistar en tu mente 10 cosas que agradezcas del día; desde lo que pudiera considerarse insignificante hasta lo que realmente consideres grandioso: “gracias porque puedo ver”, “gracias porque llegué a tiempo al trabajo”, “gracias porque conseguí un asiento en el transporte”, “gracias porque tengo una familia”, “gracias porque tengo amigos que me aprecian”, “gracias por los alimentos”, en fin.

Agradece todo aquello que tienes en tu vida; incluso puedes agradecer por el aprendizaje que te dejan las circunstancias difíciles, agradece por todo aquello que quieras.

Conste que lo anterior va mucho más allá de sólo ver el lado positivo de las cosas, de vivir con un optimismo ciego; el verdadero valor de esto está en aprender a dominar nuestras emociones y pensamientos, de ser consciente del gran poder que poseemos al tomar las decisiones correctas, de sacarle provecho a cada circunstancia poniendo en práctica el poder del enfoque, cómo te quieres sentir y en qué te quieres enfocar depende de ti; en ti está el crear una vida increíble, recuerda que: “la felicidad no es un punto de llegada, es la manera en que se viaja”.

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