¿ERES UN LÍDER EN EL TRABAJO?

7 cualidades que definen a un verdadero líder en el trabajo.

“Si tus acciones inspiran a otros a soñar más,

aprender más, hacer más y ser más, eres un líder”.

John Quincy Adams

 

Comencemos con una realidad: en todos y cada uno de nosotros hay un líder potencial. Sin embargo, el verdadero diferencial es el coraje para dar un paso al frente, conducirte y guiar a los demás para alcanzar una meta.

Normalmente se tiende a pensar que para ser un líder en el trabajo, es necesario estar en una posición de poder. No obstante, el verdadero liderazgo puede venir de cualquier parte y es que no es el puesto de trabajo el que da liderazgo, sino el compromiso de crear mancuernas, unir talentos, delinear objetivos, trabajar en conjunto, y en constante evaluación y retroalimentación.

Sin importar el puesto que ocupes, si quieres llegar a ser un verdadero líder en tu trabajo: alguien que influye en otros para hacer más, ser más y dar más, empieza por preguntarte si posees estas siete cualidades básicas:

 

1.- Eres seguro, pero igual, nunca temes pedir ayuda o apoyo.

 

Los líderes extraordinarios aportan seguridad en entornos inciertos. Eso no significa que tengas que tener todas las respuestas, pero sí poseer la convicción interna de que se puede encontrar la respuesta y seguir adelante.

La clave es prepararte emocionalmente. Si tienes capacidad para el humor, la curiosidad, la compasión y la creatividad en un ambiente estresante, aumentará tu flexibilidad y fuerzas emocionales. Así que pregúntate: ¿cómo te va en los momentos de caos?, ¿cuál es tu capacidad para llevar esa sensación de certeza, visión y dirección en los tiempos de incertidumbre?

Por otro lado, recuerda que los grandes líderes no son perfectos: confían en las decisiones que toman, pero no tienen miedo de pedir ayuda si la necesitan. Eres humano y aunque sepas mucho, no lo sabes todo. Si eres consciente de ello, lo aceptas y sigues adelante con una mente abierta considérate un líder.

 

2- Estás abierto al crecimiento.

 

Los verdaderos líderes entienden sus propias capacidades y limitaciones, y utilizan este conocimiento para desafiarse constantemente y crecer. Tomar cursos, actualizarse en el uso de ciertas herramientas y ampliar habilidades, es una característica de los líderes.

Interesarte de manera constante en mejorar, dar más y ser más, te abrirá un mundo de oportunidades, estableciendo nuevos estándares y dando pasos firmes hacia delante, para lograr lo que desees.

Una manera de aprender y crecer es a través de las críticas constructivas: ¿cómo reaccionas a ellas?… Un verdadero líder las ve como una oportunidad para mejorar, así como un reto para demostrárselo a los demás y en especial a sí mismo.

 

3- Apoyas a tus compañeros.

 

Un verdadero líder es un gran facilitador. Con frecuencia hacen cosas por ayudar a los demás, sin esperar nada a cambio.

A menudo, los que están en posiciones ejecutivas intimidan a sus compañeros con su cargo, se imponen en una reunión y dan largos discursos expresando su opinión, pero los líderes de éxito animan a otros a expresar sus puntos de vista, son expertos en encontrar la grandeza en los demás compañeros y apoyar sus perspectivas, por lo que no tienen problema en sentarse y escuchar lo que otros tienen que decir, y si no están de acuerdo con lo que se ha dicho, dan su opinión de una manera constructiva, no insultan a otros y mucho menos, delante de los demás.

 

4- Eres ingenioso.

 

Una de las habilidades más importantes de cualquier líder es el ingenio. Lo cual no sólo significa que tengas la capacidad de hacer más con menos. Sino de que tengas la destreza de ver más allá de lo evidente, de innovar en la resolución de problemas y especialmente, de crear estrategias para trabajar utilizando el potencial de todos los que conforman al equipo, porque sabes que eso puede abrir la puerta a un mayor logro.

Un verdadero líder trata de aprovechar al máximo todo lo posible: extraer mayores resultados en las mismas horas y minutos laborales, acabar con el desorden de las tareas pendientes y centrarse en la forma de seguir avanzando. Para un líder no hay recursos limitados, sólo hay oportunidades para la innovación y la auto-realización.

 

5- Tratas a todos por igual a pesar de lo que sientes.

 

Sin importar, el puesto que ocupen, la labor que desempeñen o el área en la que se desarrollen, un líder trata a todas las personas por igual, independientemente de tus sentimientos.

Ser un líder significa que debes ser capaz de tratar a todos con respeto, incluso si estás teniendo un mal día.

Si eres una persona que es capaz de dejar los problemas de casa, en casa y el equipaje personal en la puerta de la empresa: ¡felicidades! No muchos pueden hacer eso.

 

6- Tienes un alto grado de responsabilidad.

 

A todos nos ha pasado el no querer despegarnos de nuestras cobijas, el desear quedarnos todo el día en la cama. Estar ahí, comer ahí y volver a dormir. No obstante, sin importar la pereza, o el frío que esté haciendo afuera, un verdadero líder deja las cobijas a un lado y se obliga a salir de la cama con el fin de cumplir sus responsabilidades.

Un líder sabe que hay gente que cuenta con él, y que hay cosas que no se van a terminar solas. Muchos pueden no salir de la cama, acumular pendientes y dejar las tareas para otro día, pero un líder no. Eso es ser responsable, los líderes entienden eso y son responsables aun cuando nadie más quiere serlo.

 

7- Incorporas valores.

 

Sabes o te has preguntado: ¿qué valores representa tu empresa?, ¿qué ideales comparten?, ¿cuál es su misión y visión?…

Un verdadero líder tiene un profundo conocimiento de la misión de la empresa e incorpora esos valores fundamentales establecidos. Si bien esto puede no parecer tan importante, es posible que te sorprendas de lo raro que es encontrar un empleado que puede verbalizar los objetivos y  las creencias de la organización a la que pertenece.

Cuando un empleado mantiene estos pilares culturales, él o ella están en una mejor posición para influir positivamente en sus compañeros.

Por otro lado, un buen líder tiene claro la importancia de la honestidad, el respeto, el compromiso, la lealtad, en fin, por lo que actúa congruentemente con estos principios y trata de contagiar ese espíritu a su equipo.

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