CHRIS GARDNER

Pocas son las películas que quedan grabadas en la mente y corazón de las personas. No muchas, son las cintas que conmueven hasta las lágrimas, que alientan el espíritu y avivan la esperanza.

Hace una década, (a finales de 2006), surgió un film que hasta la fecha sigue conmoviendo a miles: “En busca de la felicidad”, una historia inspiradora protagonizada por el famoso actor Will Smith, en la que se plasman las dificultades, tropiezos, carencias y desdichas de un hombre, cuyo valor, perseverancia, determinación, actitud positiva y deseos de triunfar fueron más grandes que cualquier adversidad. Sin duda, una trama fascinante basada ni más ni menos que en la vida de Christopher Gardner.

Te invitamos a conocer un poco más de este extraordinario ser humano; hoy por hoy un exitoso hombre de negocios, millonario emprendedor, filántropo y célebre orador motivacional que recorre el mundo contando su experiencia, y transmitiendo a través de su sorprendente historia cómo es posible salir de toda desgracia y alcanzar la gloria.

Él es Chis Gardner, personaje que inspira.

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Miembro de una familia de escasos recursos, Chris fue el segundo de cuatro hermanos (resultado de tres matrimonios distintos).

Desde pequeño su vida no fue fácil; sufrió el abandono por parte de su padre biológico y constantes maltratos físicos por su padrastro, quien era alcohólico. Su madre, Betty Jean, también padeció los abusos de su marido, pues además  de las palizas que le propinaba, la denunció por fraude a la Seguridad Social, ya que recibía ayuda del estado mientras trabaja, siendo encarcelada por ello.

Con su madre en prisión, Chris y sus hermanos fueron trasladados a una casa hogar, pasando por una total inestabilidad emocional y afectiva. Luego de un tiempo, su madre salió en libertad y volvieron a reunirse; sin embargo regresó a la cárcel, esta vez acusada de intento de homicidio al pretender quemar la casa donde vivían con su marido dentro, para ese entonces Chris tenía apenas 8 años de edad.

 

En su adolescencia, ingresó al cuerpo médico de la Marina de Estados Unidos, ahí conoció al Dr. Robert Ellis, reconocido cardiólogo quien le ofreció un puesto como asistente en investigaciones clínicas en el Centro Médico de la Universidad de California y en el Hospital de Veteranos de San Francisco, empleo que le dio grandes satisfacciones al aprender cómo gestionar un laboratorio, cómo trabajar con diferentes métodos quirúrgicos, llegando a ser co-autor de diversas publicaciones médicas. Durante ese tiempo conoció a quien sería la madre de su primer hijo.

Muy joven, Chris se convirtió en padre, y ya que veía a la medicina como una profesión sumamente demandante y que requería de constante estudio, nunca cursó la carrera y prefirió considerar otras opciones más lucrativas.

Con muchos problemas económicos pero muy ilusionado con el nacimiento de su hijo, decidió buscar otro empleo, abandonando su trabajo como asistente de investigaciones y dedicándose a la venta de equipos médicos, actividad en la que no le iba como esperaba ya que su situación económica era cada vez peor, acarreándole continuas discusiones con su esposa al no reunir lo suficiente para cubrir los gastos familiares.

Sin pensarlo, un acontecimiento sería el detonador que cambiaría su vida para siempre, pues un día, luego de cerrar una venta observó en la calle a un elegante hombre bajarse de un Ferrari; intrigado por saber cómo podría él tener todo eso, Chris decidió acercarse y preguntarle: “Disculpe, ¿cómo se gana la vida?”, a lo que éste contestó: “Soy agente de bolsa”, respuesta que iluminó su destino, decidiendo que sería eso a lo que quería dedicarse, librando a partir de ese momento una dura lucha por obtener un puesto como corredor bursátil.

Sin estudios universitarios, pero encantado con el mundo de las finanzas, comenzó a cancelar sus citas como vendedor de equipos médicos, e inició a organizar múltiples reuniones con directivos del sector financiero con el objetivo de obtener alguna beca para formarse como agente de bolsa; sin embargo el no tener un empleo formal y dejar de lado la venta de sus equipos le generó una precaria situación económica y mayores conflictos en su matrimonio.

Cuando por fin logró su primera entrevista en la empresa de valores Dean Witter Reynolds, irónicamente fue arrestado por deber 1,200 dólares en multas de tráfico, pasando 10 días en la cárcel.

Al salir de prisión y volver a casa, Chris se enfrentó con una dolorosa sorpresa: su esposa lo había abandonado llevándose consigo a su hijo y todas sus pertenencias, incluyendo trajes y zapatos. Solo, hambriento y sin dinero, Chris sólo poseía la ropa con la que pasó 10 días encerrado en una celda. Con todo y lo que eso implicaba, decidió no hundirse y retomar su lucha, hasta conseguir su sueño, llegando a vivir en albergues con drogadictos e indigentes.

Al cabo de un tiempo, su mujer reapareció, no para regresar con él, sino con la intención de dejarle a su hijo en custodia. A pesar de que donde vivía no podía tener niños, Chris aceptó, pues tenía claro que nunca abandonaría a su hijo como su padre hizo con él, repitiéndose a diario una frase que tenía grabada desde la infancia: “Únicamente puedes depender de ti mismo, la caballería no vendrá a rescatarte”.

Poseedor de un espíritu inquebrantable Chris siguió adelante, presentándose a la entrevista que consiguió en la compañía Reynolds y logrando ganarse un puesto como aprendiz de bolsa de la empresa. Consciente de que no podía desaprovechar la oportunidad, siempre fue el primero en llegar y el último en salir; trabajaba incansablemente realizando al día casi 200 llamadas para captar nuevos clientes. No obstante, su sueldo era muy poco, al grado que no le alcanzaba para pagar un alquiler, por lo que terminó viviendo en la calle junto con su hijo de 14 meses, durmiendo en parques y baños públicos, en ocasiones escondiendo a su pequeño bajo la mesa, lograba quedarse en la misma oficina donde trabajaba.

El poco dinero que reunía, lo destinaba a pañales, comida y una pequeña guardería donde cuidaban a su hijo por unas horas. Así pasó casi un año, hasta que tras pasar un riguroso examen consiguió un puesto de tiempo completo como Agente de Bolsa en Bear Steams & Company, siendo además el mejor de todos los candidatos de Dean Witter Reynolds.

Cinco años después, en 1987, convertido en un experimentado corredor bursátil y caracterizado por su empuje y visión, creó su propia firma de bolsa de valores: Gardner Rich & Co, en Chicago, Illinois, comenzando operaciones en el mismo departamento donde vivía, con un capital de 10,000 dólares y dedicando la empresa a la gestión de deudas institucionales y planes de pensión públicas.

En 2005 gracias a un favorable acuerdo, vendió la compañía por varios millones de dólares y fundó Christopher Gardner International Holdings, con oficinas en Nueva York, Chicago y San Francisco. Hoy, multimillonario y con más de 60 años, Christopher Paul Gardner, conserva su sencillez y mantiene vivo el espíritu lucha, pues no olvida la difícil vida que pasó, siendo ese su aliciente para ayudar a personas con bajos recursos y organizaciones de caridad.

Asimismo, Chris realiza obras benéficas, como la construcción de casas de baja renta en San Francisco; por otro lado, en una de sus oficinas ofrece asesoramiento, orientación y vacantes a personas sin empleo y/o sin hogar. Además, gestiona un proyecto en el Sur de África con la intención de generar nuevos empleos.

Multipremiado y reconocido, ha sido acreedor al galardón “Padre del Año”, al “Premio Anual Humanitario” y a la distinción “Amigos de África”.

Su historia pasó inadvertida hasta aparecer en una sección del programa “20/20” en 2003, fue entonces que una editorial se interesó publicando en 2006 el libro en el que Gardner plasma sus memorias: “The Pursuit of Happyness” (“En busca de la felicidad”), mismo que fuera adaptado y llevado a la pantalla grande por Columbia Pictures, cinta que obtuvo nominaciones al Oscar y que le dio fama mundial.

Chris Gardner padeció los estragos de la pobreza, pero nunca se dio por vencido, actualmente a través de sus conferencias inspira a la gente a superar los obstáculos de la vida, de ahí que muchos lo conozcan como el “CEO de la felicidad”.

 

Libros:

  • “The Pursuit of Happyness” – “En busca de la felicidad” (2006)
  • “Start where you are” – “Comienza donde estás” (2009)

Frases de Chris Gardner que inspiran a lograr el éxito: 

  • “Únicamente puedes depender de ti mismo, la caballería no vendrá a rescatarte.”

 

  • “Tienes el poder y la responsabilidad de hacer realidad todo lo que quieras en la vida”

 

  • “No permitas que nadie robe tus sueños, ni siquiera yo que soy tu padre”

 

  • “Nunca le digas a tus hijos que no pueden hacer algo”

 

  • “Si quieres algo en la vida, ve por ello”

 

 

Sus mejores consejos:

 

  • “Los sueños pueden motivarte e inspirarte más que ninguna otra cosa, si crees que eres capaz de realizarlos, lo eres, pero si no tomas las medidas necesarias para lograrlos, éstos se convierten en espejismos que rondan en tu mente.”

 

  • “Cuando las circunstancias se salen de nuestro control nos producen miedo, tensión y desaliento, es humano sentir esas emociones, pero no podemos permitir que nos derroten.”

 

  • “Se necesita contar con un principio, un elemento determinante y capaz de diferenciarte de los demás, algo a lo que llamo ‘genética espiritual’. Sólo tienes que encontrar el botón, la única cosa que te enciende”.

 

  • “Después de tener esperanza y un plan, no hay nada más importante que tener las cinco “C” en tu proyecto: Conciso, Claro, Comprometido, Consistente y Convencido”
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